15 feb. 2009

El regreso más esperado

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Pablo es argentino, nació en Buenos Aires y en 1988 se tuvo que exiliar a la ciudad de Nueva México porque había tenido un pequeño inconveniente en el ámbito educativo en donde se desempeñaba como docente.

Durante largos 20 años sufrió el desarraigo, pero el sumario que le habían realizado sus jefes superiores, les cerraron muchas puertas laborales, por ende no tuvo otra opción que radicarse en México, primeramente compartiendo con su hermana Bárbara, hasta que lograra su independencia otra vez.
Pablo adoraba a Bárbara, pero sentía que la estaba invadiendo. Por eso acelero los trámites para revalidar sus títulos académicos, para poder insertarse allí, en su nuevo mundo de trabajo.
Muchos fueron los lazos que gratificaron a Pablo, logró posicionarse en los mas altos rangos académicos, pero cada vez que pensaba en su tierra natal se despedazaba por dentro.
Fue así, como después de lograr una estabilidad económica y logran reunir los años de aporte necesario que aquel sistema educativo requería para jubilarse, dejo todo y volvió para Buenos Aires.
Para su desgracia no era la misma. Si bien cuando se marcho habían comenzado unos indicios de cambios, él creyó que serian para, mejor y no para la devastación y la desolación de los valores desesperanzadores, que él estaba sintiendo.
La Buenos Aires que dejo hacía 20 años, era una Buenas Aires que estaba experimentando – desde hacia pocos años-el ejercicio de la democracia, nuevamente.
Para fines de la década del 80, el Menemismo controlaba hegemónicamente por dos largos periodos, periodos que fueron extremistas otorgando privilegios, haciendo ricos a los mas ricos y haciéndoles creer a los pobres que vivían en el primer mundo, pudiendo viajar a Europa -los de la clase media-, y el auto y la casa propia a través de créditos bancarios y mil posibilidades para logrando. Claro que, no se tuvo en cuenta que el peso argentino equivalía aun dólar, porque la argentina continuamente pedía créditos para pagar esas equivalencias que permitían – a los de la clase media- consumir industria cultural de la clase alta y a los de la clase baja, sentirse como de clase media, consumiendo los productos y servicios del centro de las grandes ciudades, pero en la periferia.
La reforma de la constitución del 94, las privatizaciones de grandes empresas argentinas y las concesiones de las rutas nacionales, llevaron al país a la devastación absoluta.
La situación no daba para más, por eso De La Rúa tomó el mando de la presidencia de la republica, claro que el gobierno estaba desgastado y la crisis del 2001 se estaba aventurando.
La inflación, la deuda externa, el dola se había disparado y ya el peso argentino no tenia el mismo valor que el dólar. Los bancos se quedaron sin dinero y sus ahorristas –de clase media- salieron a reclamar a las calles porteñas. El piquete se popularizó en la ciudad y en diferentes provincias del país.
Buenos Aires había cambiado, el partido de la ALIANZA compuesto por el PJ y el FREPASO había caducado y su presidente renunció al cargo escapando en un helicóptero por la terraza de la Casa Rosada. En ese mismo instante el caos se había apoderado de la capital federal y de la Argentina. Se declaró el estado de sitio.
Pablo lo vivía desde muy lejos, era consciente por eso había decidido no ver los noticiosos matinales ya que le producían mucha angustia existencial.
20 años mas tarde, Pablo se encontró con un país distinto, si bien había pasado los procesos de represión, lo veía con ojos desventurados y con pocos ánimos de estadía, aunque su familia toda, esta allí. No podía negar sus orígenes y eso hizo que se reafirmara una y otra vez que su lugar estaba allí, con los suyos, con el pueblo y sus colegas argentinos.


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