4 mar. 2009

Atlas y Perseo

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Cuando Perseo mató a la Gorgona, se llevó la cabeza consigo y partió volando lejos, hasta la tierra donde vivía el rey Atlas.
Atlas era un hombre de tamaño descomunal. Su mayor orgullo era su jardín ya que sus árboles daban frutos de oro.

Perseo se presentó diciendo que venía de visita en calidad de huésped, pero Atlas, desconfiado, temiendo que quisiera robarle sus frutos dorados lo echó.
Atlas era un gigante y Perseo no se animaba a enfrentarlo.
Entonces le ofreció como obsequio la caja que escondía la cabeza de la Gorgona.
Perseo abrió la caja mientras apartada sus ojos y levantó la cabeza de la Gorgona.

Al instante Atlas quedó convertido en piedra. Su cuerpo aumentó de tamaño hasta convertirse en una montaña.


Nota: este texto pertenece a la categoría "Mitología Griega - Leyendas Mitológicas"



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