13 feb. 2009

La Sociedad vista desde un Balcón

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Era ya la tardecita, el sol empezaba, recién, a caer en la ciudad de La Plata.

Pleno otoño, los días aquí se hacen cortos, cada vez más cortos, como si el reloj en las grandes ciudades tuvieran menor carga horaria. Hacía frío y casi todo estaba calmo en el barrio universitario.

Sin más que hacer, luego de haber cumplido con mis actividades del día, me predispongo a usar la computadora sin fines de lucro en la comodidad de mi departamento. En ese ínterin, mientras charlaba con un amigo vía web, revisaba correos electrónicos, leía la prensa digital, escuchaba música por el winamp y dejaba a fuego lento que los ingredientes de mi receta se terminaran de cocer para cenar esa noche, escucho el accionar de los frenos de un auto de manera casi involuntaria y repentina, entendiendo que el conductor del mismo tuvo escaso tiempo, casi nulo, para poder detener la marcha de su móvil. Se había producido un accidente, leve, pero accidente al fin.

Me dirijo hacia la puerta que da al balcón y observo a un volkswagen Polo modelo 2001 color blanco y a un Renault 12 modelo 78 de color verde, quien provocó el accidente al apresurarse para poder pasar colisionando la parte trasera del otro vehiculo.

- ¡Pero fijate lo que hacés! Casi me arruinás la retaguardia

- No fue mi…

- ¡Sos una bestia! Antes de correr pasá por el taller, pelotudo.

- Lo siento mucho, es que yo…

- Callate la boca, ¿Qué vas a decir? Si sos otro más de los vejestorios que todavía anda suelto en la ciudad. Tendrían que desarmarte todo y venderte como chatarra, boludo…si es que para eso servís, todavía.

- Ya le ofrecí mis disc…

- Pero qué mierda me importan tus disculpas, si de seguro no tendrás seguro social para terceros…menos lo tendrás para vos. ¿sabés lo que valgo yo?...no tenés idea….debilucho….¡pelotuuudo!….sos un POBRE.

Al escuchar todo eso me quedé helado. El Volks accionó la reversa como para poder explayarse en mayor espacio geográfico y marchó de prisa, muy enojado, el Renó (como lo llamamos en el barrio) estuvo apenas unos segundos más y terminó haciendo lo mismo, claro que a paso más lento, ya que se había llevado la peor parte: Su parachoques estaba arruinado, al igual que sus farolas.

Por supuesto, como no podría haber sido de otra manera, la esquina del barrio estaba a punto de estallar, producto de la aglomeración de la gente que al lugar acudió para saciar ese deseo chismoso de saber en detalles qué fue lo que pasó y estaba pasando. Claro que no se los juzga, ya que todos tenemos ese mismo deseo y a veces lo manifestamos de forma involuntaria. Volví a entrar al departamento.

Recuerdo que había pasado algo más de dos horas de lo ocurrido, pero mi mente lo seguía reteniendo, era extraño, ya que por esta zona siempre ocurren esos desastres, debería estar acostumbrado a ellos. Pero yo sabía que algo había ocurrido en particular, cosa que me llevó un tiempo más desentramar, digo algo en particular, porque al estar acostumbrado a ver o presenciar accidentes, no tendría por qué haber sido significativo para mi en lo absoluto.

Al fin logro saberlo. Una palabra de esa conversación que escuché, fue lo que atrajo mi atención: POBRE. ¡Pobre! Le gritó pobre. Esa fue la palabra que no podía creer que estaba escuchando, acaso como si se tratara de un nuevo insulto o una nueva humillación. Quizás la sea, la humillación del siglo XXI sea ser pobre, que se yo. Pero la cuestión fue esa misma. Pensaba y pensaba ¿Por qué le gritó pobre? ¿Qué concepto tendrá de la pobreza?....¿será una humillación para él serlo? De todos modos deduzco que pobre él no es, pero sigo sin comprender porque utilizó esa palabra como adjetivo calificativo con fines malignos y dañinos, bien sabiendo que el común de la gente lo entiende como forma de vida, condicionada por el medio donde vive, las posibilidades operativas y las competencias intelectuales que se posea, ya sea para salir de ese medio condicionado o para permanecer en él.

Volví a salir al balcón, esta vez ya nadie estaba en esa esquina donde se había producido ese accidente, fatal si lo analizamos desde la moralidad, ya que una de las partes se fue herida emocionalmente por la otra que no paraba de insultarlo, intentando que visualice los daños y perjuicios que le había provocado por marchar sin seguro ni precaución.



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1 Response to La Sociedad vista desde un Balcón

13 de febrero de 2009, 18:53

Este texto me pertenece, lo cree hace un par de años y durante dos años consecutivos lo hice revisar por las profesoras de I y II de textos, respectivamente, de la carrera de periodismo (Celina y Daniela). Zafa!-...No voy a decir que obtuve galardones, pero no les desagradó demasiado. Esta presentación está ajustada a las modificaciones que ambas le realizaron.
Espero que les guste y lo disfruten.

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