13 feb 2012
Hipnos
0En la mitología griega, Hipnos (‘sueño’) era la personificación del sueño. Su madre era Nix, la noche, que lo tuvo sin intervención masculina, aunque en alguna otra tradición su padre fue Érebo. Era hermano gemelo (o hermanastro) de Tánatos, la muerte no violenta. Su equivalente romano era Somnus.
Su palacio era una cueva oscura donde el sol nunca brillaba. A su entrada crecían amapolas y otras plantas hipnóticas. Según algunas fuentes, vivía junto con Tánatos en un palacio subterráneo cercano al de Nix. Según otras, lo hacía en una cueva bajo una isla griega, a través de la cual fluía Lete, el río del olvido.
En una ocasión Hera prometió a Hipnos la mano de una de las gracias, Pasítea, si le ayudaba a dormir a Zeus. El Sueño obedeció, pero Zeus se despertó iracundo y hubiera arrojado a Hipnos del monte Olimpo si no hubiera intervenido su madre Nix, que demostraba así el poder que ejercía tanto sobre los dioses como sobre los hombres.
Con Pasítea tuvo mil hijos, los Oniros. Los tres más importantes aparecían en los sueños de los reyes: Morfeo, Iquelo (o Fobetor) y Fantaso. Según otro mito, Morfeo se ocupaba del contenido animado de los sueños de los seres humanos, mientras que los otros dos Oniros eran responsables de los animales y los objetos inanimados en los sueños.
También Hera recurrió a Hipnos, a través de Iris, para que adoptara la forma de Ceix y, en sueños, se le presentara a su mujer y le explicara su muerte, pues la pobre Alcíone esperaba ansiosa el regreso de su marido ignorando que éste había muerto hacía tiempo.
En el arte, Hipnos era retratado como un hombre joven desnudo y con alas en los hombros o las sienes. También se le muestra en ocasiones con barba, parecido a su hermano Tánatos. A veces es representado como un hombre dormido en una cama de plumas con cortinas negras a su alrededor. Sus atributos incluyen un cuerno de opio inductor de sueño, un tallo de amapola, una rama de la que gotea el rocío del río Lete y una antorcha invertida. Morfeo es su principal ayudante y evita que los ruidos le despierten. En Esparta, la imagen de Hipnos siempre se situaba cerca de la muerte.
11 feb 2012
Introducción
0En la cultura politeísta de los antiguos griegos, existieron muchísimos dioses y divinidades menores en los cuales creían, veían y escuchaban, a través de distintas manifestaciones de la naturaleza.
El estudio de estos fenómenos, luego con el tiempo, fueron clasificados en “ERAS” - La primitiva, la de los titanes, la de los Dioses olímpicos, y entre ellos, divinidades menores, inclusive los espíritus o daimones.
Los daimones, eran espíritus griegos, muy respetados y hasta temidos por los habitantes de la antigua Grecia. No se animaban a contrariarlos e interpretaban sus deseos, gracias a la interpretación de la pitonisa.
Se sabe poco de estos espíritus, aunque convivían en lo mas intimo de las sociedades griegas. Cada uno cumplía un rol de la vida mortal muy importante y era necesario conocerlos, ya que al momento de invocarlos para pedirles algo, debía ser exacto el pedido al espíritu indicado. Aquellos que los confundían eran castigados con desagradables desdichas e inclusive con la misma muerte, si el espíritu invocado no era del bien.
Pistis
0Pistis, en la mitologia griega era el daimon o espíritu de la confianza y la fiabilidad. Si bien no tuvo un templo o culto independiente, siempre fue adorado junto a Temis, la titanide de la justicia, en la primera era divina, y posteriormente junto a Atenea, la Diosa olímpica de la justicia y la sabiduría. Pistis era un Dios protogonos, o sea, primitivo, primordial, que viene desde los inicios del culto. Era requerido en situaciones limites. Las personas tenían su altar en el lugar donde dormían, justo antes de acostarse le pedían a este Dios, sobre todo antes de ir a la guerra, o en momentos claves del parto, en el caso de las mujeres.
Polemos
0En la mitología griega, Polemos (en griego antiguo Πολεμος y en latín Bellum) fue el daimon o espíritu de la guerra y la batalla. Polemos es muy semejante al dios Ares (tal vez como uno de sus epítetos), el dios olímpico de la guerra, y hace parte del grupo de los Macas (Batallas). Su daimon opuesto es Eirene (la Paz). Fue el padre de Alala (el grito de guerra) por sí mismo o con Eris (la Discordia).
Oceanides
0En las mitologías griega y romana las Oceánides (en griego Ωκεανιδες) eran unas ninfas hijas de Océano y Tetis. Cada una de ellas estaba asociada a una fuente, estanque, río o lago. Eran hermanas de los Oceánidas (o Potamoi), dioses de los ríos.
En su Teogonía Hesíodo dice claramente que las oceánides son 3000, sin embargo nombra sólo a las 41 más antiguas:
Tuvo también una sagrada estirpe de hijas que por la tierra se encargan de la crianza de los hombres, en compañía del soberano Apolo y de los Rios y han recibido de Zeus este destino: Peito, Admete, Yanta, , Electra, Doris, Primno, la divina Urania, Hipo, Clímene, Rodea, Calírroe, Zeuxo, Clitia, Idía, Pisítoa, Plexaura, la encantadora Galaxaura, Dione, Melóbosis, Toe, la bella Polidora, Cerceis de graciosa figura, Pluto ojos de buey, Perseis, Yanira, Acasta, Pléyone, Jante, la deliciosa Petrea, Menesto, Europa, Metis, Eurínome, Telesto de azafranado peplo, Criseida, Asia, la deseable Calipso, Eudora, Tique, Ánfiro, Ocírroe y Estigia, la que es más importante de todas
Musas
0Las musas griegas, son las diosas inspiradoras de la música y, según las nociones posteriores, divinidades que presidían los diferentes tipos de poesía, así como las artes y las ciencias. Originalmente fueron consideradas ninfas inspiradoras de las fuentes, cerca de las cuales eran adoradas; y llevaron nombres diferentes en distintos lugares, hasta que la adoración tracio-beocia de las nueve Musas se extendió desde Beocia al resto de las regiones de Grecia y al final quedaría generalmente establecida.
La noción más común es que eran hijas de Zeus, rey de los olímpicos, y Mnemósine, diosa de la memoria, y que nacieron en Pieria (Tracia), al pie del monte Olimpo, por lo que a veces se les llamaba Piérides.
originalmente se adoraba a tres Musas en el monte Helicón en Beocia: Meletea (‘meditación’), Mnemea (‘memoria’) y Aedea o Aoide (‘canto’, ‘voz’). Se decía que su culto y nombres habían sido introducidos por vez primera por Efialtes y Oto. Juntas formaban el retrato completo de las precondiciones para el arte poético en las prácticas religiosas.
Al final terminaría consolidándose en toda Grecia el número de nueve Musas. Homero menciona unas veces a una Musa (singular) y otras a unas Musas (plural), pero sólo una vez2 dice que eran nueve. Sin embargo, no menciona ninguno de sus nombres. Hesíodo3 es el primero que da los nombres de las nueve, que a partir de entonces pasaron a ser reconocidos. Plutarco afirma que en algunos lugares las nueve eran llamadas por el nombre común de Mneiae, ‘recuerdos’.
Las nueve musas canónicas: Clío, Talía, Erato, Euterpe, Polimnia, Calíope, Terpsícore, Urania y Melpómene. Dibujo de un sarcófago en el Museo del Louvre.
Las nueve musas canónicas son:
Calíope (‘la de la bella voz"); musa de la poesía épica (canción narrativa)
Clío (‘la que celebra’); musa de la historia (epopeya)
Erato (‘amorosa’); musa de la poesía lírica (canción amatoria)
Euterpe (Ευτέρπη, ‘deleite’); musa de la música, especialmente la de la flauta
Melpómene (‘cantar’); musa de la tragedia
Polimnia (‘muchos himnos’); musa de los cantos (himnos)
Talía (‘florecer’); musa de la comedia
Terpsícore (‘deleite de la danza’); musa de la danza y poesía coral
Urania (‘celestial’). musa de la astronomía y poesía didáctica.
En los poemas homéricos se considera a las Musas diosas de la música y la poesía que viven en el Olimpo. Allí cantan alegres canciones en las comidas de los dioses, y en el funeral de Patroclo cantaron lamentos. De la estrecha relación existente en Grecia entre la música, la poesía y la danza puede también inferirse que una de las ocupaciones de las Musas era el baile. Como se las adoraba en el monte Helicón eran naturalmente asociadas con Dioniso y la poesía dramática, y por esto eran descritas como sus acompañantes, compañeras de juego o niñeras.
El poder que se les atribuye con más frecuencia es el de traer a la mente del poeta mortal los sucesos que ha de relatar, así como otorgarle el don del canto y darle elegancia a lo que recita. No hay razón para dudar de que los poetas más antiguos eran sinceros en su invocación a las Musas y que realmente se creían inspirados por ellas, pero en épocas posteriores, al igual que en la actualidad, tal invocación es una mera imitación.
Iris
0En la mitología griega, Iris (en griego Ἶρις, ‘arco iris’) es hija de Taumante y de la oceánide Electra y hermana de las Harpías. En la Ilíada se la describe como mensajera de los dioses, sin embargo en la Odisea este papel está reservado a Hermes. Iris es la personificación del arco iris que anuncia el pacto de los humanos y los dioses y el fin de la tormenta; al igual que Hermes, es la encargada de hacer llegar los mensajes de los dioses a los seres humanos. Está casada con Céfiro, dios del viento del oeste.
Se representa a Iris como una joven virgen con alas doradas, apresurándose con la velocidad del viento de un extremo a otro del mundo, a las profundidades del mar y al inframundo. Es la mensajera especialmente de Hera, y está relacionada con Hermes, cuyo caduceo o vara lleva a menudo. Por orden de Zeus lleva un jarro con agua del Estigia, con la que hace dormir a todos los que perjuran. Sus atributos son el caduceo y un jarrón. También es representada suministrando a las nubes el agua que necesitan para inundar el mundo.
Hemera
0En la mitología griega, Hemera (en griego antiguo Ἡμέρα Hêméra, ‘día’) era una diosa primordial (Protogonos) y la personificación femenina del día.
Según Hesíodo era hija de Érebo (la Oscuridad) y Nix (la Noche).
Hemera era la equivalente femenina de su hermano y consorte de Éter (la Luz), pero ninguno de ellos figuraba activamente en la mitología o el culto. Según Higino, fue madre con Éter de Talasa, la diosa primordial del mar y también de Gea y Urano.
Como diosa del día, Hemera salía del Tártaro justo cuando Nix entraba en él, y ésta volvía a salir cuando Hemera regresaba.
allí donde la Noche y la Luz del día se acercan más y se saludan entre ellas pasando alternativamente el gran vestíbulo de bronce. Cuando una va a entrar, ya la otra está yendo hacia la puerta, y nunca el palacio acoge entre sus muros a ambas, sino que siempre una de ellas fuera del palacio da vueltas por la tierra y la otra espera en la morada hasta que llegue el momento de su viaje.
Horas
0En la mitología griega, las Horas eran originalmente las personificaciones o diosas del orden de la naturaleza y de las estaciones, si bien posteriormente fueron consideradas como diosas del orden en general y de la justicia.
Suelen, pues, distinguirse dos «generaciones» principales.
Primera «generación»
En la obra de Homero, donde no se menciona a sus padres ni su número, las Horas son las divinidades olímpicas del clima y las ministras de Zeus, y como tales vigilan las puertas del Olimpo y fomentan la fertilidad en la tierra, al enviar diversas climatologías sobre ella. Como el clima, en un sentido general, se regula según las estaciones, las Horas son también descritas como diosas de las estaciones, es decir, las fases regulares bajo las que la propia naturaleza se manifiesta. Son amables y benevolentes, trayendo a dioses y hombres muchas cosas buenas y deseables. Sin embargo, como es Zeus quien tiene el poder de reunir y dispersar las nubes, las Horas son en realidad sólo sus ministras, y algunas veces también las de Hera.
Como en muchos otros casos, en las Horas puede verse una transición gradual desde nociones puramente físicas a éticas, y la influencia que originalmente tenían sobre la naturaleza en general fue posteriormente trasladada a la vida humana en particular, como diosas de la ley y el orden que mantenían la estabilidad de la sociedad. El primer signo de este cambio aparece ya en Hesíodo, quien las describe en su Teogonía dando a un país buenas leyes, justicia y paz, las llama hijas de Zeus y Temis y les da los significativos nombres de Eunomia, Dice y Eirene. Pero las ideas éticas y físicas no se mantienen siempre separadas, y a menudo se mezclan unas con las otros, como en Píndaro.
Desde entonces se consideró a las Horas una tríada, al igual que las Moiras y las Cárites:
Eunomia (buen orden) era la diosa de la ley y la legislación. La misma diosa o una diferente de igual nombre puede haber sido hija de Hermes y Afrodita.
Dice (justicia) era la diosa de la justicia moral. Presidía sobre la justicia humana, haciendo su madre (Temis) lo propio con la justicia divina. Dice había nacido mortal y Zeus la situó en la tierra para mantener la justicia entre la humanidad. Pero pronto aprendió que esto era imposible, y la situó junto a él en el Olimpo.
Eirene (paz), cuya equivalente en la mitología romana era Pax, era la personificación de la paz y la riqueza, y era representada en el arte como una joven y bella mujer llevando una cornucopia, un cetro y una antorcha o ritón.
10 feb 2012
Zelos
0Zelos era el espíritu (el daimon) de la rivalidad ávida, el fervor y los celos. Zelos se puede haber identificado con Agon, el espíritu de la competencia e igualado veces con Ptonos (Phthonos, Phthonus) quien era el espíritu (daimon) de los celos, este último asociado con las pasiones celosas del amor, se le hace compañero de Eros (el amor) y de Afrodita (de quien se le decía era hijo). La compañera femenina de Ptonos era el Némesis, diosa de retribución celosa que se preocupaba a menudo por las materias de amor así como la indignación a la buena fortuna inmerecida. Por su parte Zelos estaba conectado estrechamente con Eris la disputa.
Zelos era representando como un sacerdote con una lámpara en una mano y un látigo en la otra. Se considera que posteriormente la Iglesia católica adaptó esta personificación a su doctrina (considerando sólo su aspecto relacionado con el fervor religioso), dotando a Zelo de alas y sustituyendo la lámpara y el látigo por un evangelio y una espada de fuego.
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